Conversión!
Trenes de escala H0 a N.
Hacia un calor sofocante y Víctor, buscaba un lugar para poder refrescar su seca garganta.
Fue en julio del 92 cuando, por casualidad, encamino sus pasos a aquella avenida que unía las poblaciones de San Feliu del Llobregat con Molins de Rey.
En aquellos días, unidos por aquella gran avenida que es la N-II, solo existían unas pocas naves industriales y ningún establecimiento a la vista que pudiera de inmediato calmar su sed.
Iba en dirección Tarragona. El calor que hacia era casi insoportable de modo que toda su atención estaba dirigida a los edificios que tenía a su izquierda en sentido de la marcha de su vehículo, un viejo y entrañable “600”. Al final localizo uno.
Sin pensarlo dos veces aparcó su automóvil en el primer hueco que encontró con la idea fija del establecimiento que había divisado. Lo cerró y pasó al otro lado entrando sin reparar ni pensar en nada más que en lo que iba a tomar para apagar su sed.
Diez minutos más tarde, ya más calmado, salio de nuevo al exterior dispuesto a reiniciar su camino. Tenía un poco de prisa. Delante, aun le quedaba una hora de viaje antes de llegar a su destino. Eran las 10:25 de la mañana y no pensaba coger la autopista para llegar.
Fue entonces cuando al cruzar de nuevo la avenida se fijó en el edificio industrial donde minutos antes había aparcado sin deparar en él. Exin / Ibertren leyó en una de las caras del edificio.
Recordó que la empresa había quebrado hacia un mes o dos, y que una asamblea de trabajadores, según se rumoreaba, se había hecho cargo de todo el material y lo estaba vendiendo en la puerta de la misma fábrica.
Víctor era un aficionado al tren anónimo. Desde pequeño le habían fascinado siempre aquellos artefactos que arrastraban pesados convoyes de mercancías o de pasajeros.
Eran sus largas distancias, sus largos recorridos lo que a él le fascinaba.
La gran variedad de cargas que tanto las locomotoras a vapor como las diesel o eléctricas eran capaces de arrastrar.
Para muestra un botón: Él vivió los últimos días del tranvía en Barcelona.
En aquella época era pequeño todavía pero ya tenía suficiente lucidez para saber el terrible error que las autoridades, según él, de la época estaban cometiendo.
____ ¿¡Porque!? – Pregunto a sus padres muchas veces. Como respuesta solo obtuvo un mudo alzamiento de hombros acompañado de una apagada y comprensiva sonrisa de sus progenitores.
Creció y siguió su vida como todo el mundo sin dejar de lado su afición principal. El tren. Lo continúo en solitario.
Creía que mas valía estar solo que mal acompañado. Se había procurado con el tiempo de material y construido una maqueta de H0 en los ratos perdidos aprovechando un armario con una cama plegable en su interior. En el mismo, aprovechando el somier de base, sustituyendo la tela metálica por una hoja de madera de 5mm, había plantado todo un circuito con desvíos y estaciones y lo más espectacular. A dos niveles.
Todo ello en un espacio de 1:80 * 1:00. Increíble ¿no?
Su material, por aquel entonces todo de H0 claro esta, constaba principalmente de las marcas Fleischmam, Paya o lima. La N… ____ ¡por dios! ¿¡Para que nadie querría algo tan pequeño!?-. Decía cuando alguien le comentaba algo referente al tema. Ni siquiera le interesaba. Esos, entre otros, eran sus razonamientos con referencia a esa escala hasta que…
___ ¡Puede que haya algo interesante! -. Se dijo a si mismo alzándose de hombros con malicia intencionada y sin ningún escrúpulo.
Es de resaltar que por aquellos días, el cierre de empresas estaba a la orden del día. Él mismo había sufrido en su propia, hacia poco tiempo, carne aquel mal.
Para Víctor, en aquella incierta época, Ibertren no dejaba de ser una empresa más.
Para que os hagáis un poco la idea, por aquellas fechas, “los entendidos”, decían que aquella casa no fabricaba productos de calidad. Asumida esta idea, era lógico para un aficionado como Víctor, (que dicho sea de paso iba de por libre) no hacer ninguna concesión a la marca pero aquel día seria algo distinto. Estaba a punto de vivir el principio de su propia conversión.
Sin pensarlo más y movido en gran parte por la curiosidad se introdujo en la entrada. Un hombre bien vestido con las manos a la espalda, al pie de lo que dedujo la entrada a la fábrica, sin mediarle palabra le indico con un movimiento de cabeza a la izquierda. Miro en la dirección señalada reparando en una edificación aparte.
Tras subir unos tres o cuatro escalones accedió, tras empujar la puerta acristalada, a la sala de lo que debió ser la garita de recepción. El control de acceso al edificio. Allí pudo observar que se hallaba instalada la improvisada tienda.
Una chica muy amable le atendió. Allí, alrededor de lo que llego a ser aquella estancia de vigilancia, había casi de todo. Vagones, dioramas, puentes. Además de artículos de la marca Exin. Pero por mas que miro y re-que-te-miro, nada de H0. Solo la N, aparte de otros juguetes de la marca que dominaba el entorno.
La verdad es que quedo algo decepcionado y frustrado. Ver allí un montón de material ferroviario y no el que el esperaba le dejo frió. Estuvo a punto de marcharse sin hacer ninguna compra.
Pero movido a un “no-se-por-que-sentimiento”, alzo la vista a un lado y lo vio. No supo nunca lo que le paso por la mente en aquel instante. Solo supo que inconscientemente alargo la mano y saco de una de las estanterías una cajita de plástico con un vagoncito en su interior. Era de color blanco rotulado con la frase Migros. Y ahí empezó en realidad todo.
___ ¿Cuánto vale? ----. Le pregunto a la chica algo confundido sin quitar los ojos de la caja y sin saber aun lo que estaba haciendo y lo que le estaba induciendo a hacer aquella compra. ____ ¿¡Quería comprar eso en realidad!? – Se preguntaba mientras miraba el vagón.
Le dijo el precio Lo pago sin rechistar y se fue con un sentimiento frió, distante preguntándose…
____ ¿Qué hacia él con un vagoncito de escala N de una marca que acababa de cerrar? __ Se decia sin tener respuesta para ello. Se sentía como si de alguna manera hubiera traicionado su escala. La H0.
____ ¡Ni siquiera tenia circuito de N.! Ni idea y ni pensamiento de construir uno.
Por la noche lo guardo en un cajón nada mas llegar a casa. Quería olvidar aquel hecho. Aquella compra que el creía inútil y frustrante. Abandonándolo en el cajón de la mesita de noche creyó que le pasaría pronto aquel extraño sentimiento. ¡No seria así!
La verdad es que no fue ese el único día que paso por allí. Se las arreglo para pasar con el coche por ese lugar varios días. Esa carretera era una de las principales salidas de la capital. No era difícil planificar su trabajo para que coincidiera su paso por Molins de Rey.
Casi se convirtió en una costumbre, casi una rutina detenerse allí cuando pasaba y lo que fue peor. ¡Seguir comprando vagones N de aquella marca ya desaparecida en aquel punto de la comarca del bajo Llobregat!
Por increíble que fuera ya no sentía aquel sentimiento de culpabilidad. Fue desapareciendo a la medida de que engrosaba su material de N
Trato en vano de explicarse el por que de no querer dominar aquel impulso. El querer tener aquel material que según los entendidos poco o nada podía ofrecer frente a las grandes casa Europeas.
Entre las compras, un diorama. ¡También lo adquirió sin ánimo de montarlo, claro! O… eso creyó el en aquel instante.
Pasó el tiempo y llego un día el traslado de su casa y con ello la recopilación de todos los objetos. Entre ellos los vagoncitos, el diorama y alguna que otra vía de N. Todo ello olvidado en el transcurso de los años en lo alto de un armario.
En su nueva residencia, todo fue a parar al un altillo, y allí se quedo hasta hace unos siete años que un día, aburrido y con tiempo decidió deshacerse de su vieja maqueta H0 la cual ya no me servia para las clases de maquinas que tenia, pues no daban el giro en las curvas debido a lo cerrado de las mismas.
En su afán de construirse una nueva que le facilitara la circulación de su material, recordó que tenia en el altillo un diorama que tiempo atrás había comprado y no recordaba donde.
Iba de por libre… como siempre y ni pensamiento de acercarse a alguna asociación de amigos del ferrocarril donde le hubieran asesorado sin ningún problema. ¡Su independencia! El mantenimiento de ella a ultranza, le iba a causar más de un quebradero de cabeza. ¡El creía saber más que nadie de aquel asunto de vías!
Empezó por aprovechar la trasera del armario donde ya desguazado residía la antigua maqueta de H0 la cual ya había desmontado y guardado el material a la espera del nuevo emplazamiento.
Esta, casualmente, era de similar medida que exigía el nuevo diorama.
____ ¡Que suerte! -. Exclamo para si ilusionado.
Cuando lo tuvo pegado a la base, solo entonces, al observar detenidamente su obra, empezó a darse cuenta que algo allí no iba del todo bien.
El paso marcado en el diorama le pareció un poco estrecho para el tipo de vía que el utilizaba. Fue a buscar unas cuantas y... ¡tate! Las vías que colocaba eran mucho más grandes que el paso señalado.
____ ¿Qué estaba ocurriendo allí?_. Se pregunto extrañado.
Fue entonces cuando se le hizo “la luz” y empezó a recordar de donde había salido aquel diorama y la serie de material que llego a comprar con ella años atrás. ¡¡Ni siquiera había relacionado la escala N con aquel diorama!! Lo había montado sin comprobarlo.
Sin convencerse del todo todavía y con las esperanzas por los suelos, fue a buscar raudo unas vías de N que tenia conjuntamente con los vagones encima del armario.
A medida que comprobaba el encaje perfecto de las vías, el viejo sentimiento de frustración y congoja se fue volviendo progresivamente a él apoderándose de todo su ser.
Se detuvo delante de su obra que había apoyado previamente en la pared.
Tenía un diorama de N montado a la perfección en una perfecta base de madera, una serie de vagoncitos de N Ibertren conjuntamente con algunas vías (pocas por cierto) y lo que era más frustrante: ninguna maquina. Y encima su anterior maqueta de H0 ya era historia.
No reparó en ningún momento en las letras del la caja al sacar el diorama donde venia protegido.
Se sentó en el sofá a contemplar su “obra” sin saber de momento que hacer y a recapacitar.
Sin maqueta de H0, obsoleta por la compra de material mas moderno… desecha y desmontada sin posibilidad alguna de volverla a rehacer. Eso por un lado.
Por el otro… un diorama de N Ibertren a medio montar (El diorama, como antes he dicho, ya se hallaba pegado al tablero que había preparado) solo le faltaban las vías, los desvíos, puentes, estaciones… en suma todo.
Era empezar de cero… si es que seguía con la “N de las narices”. Y se sorprendió a si mismo al contemplar, en serio, aquella posibilidad.
Molesto por aquel error inexcusable en una persona como él, guardo todo el material. No le costo mucho en lo referente al diorama. Detrás de un armario lo guardo sin que se notara lo mas mínimo.
Allí reposó durante un mes su proyecto frustrado de H0.
Tras meditar muy profundamente aquella contrariedad. (El lo creyó así en aquel instante) tomo entonces una decisión salomónica.
Aunque fuera en parte un contratiempo, no estaba dispuesto, de ninguna de las maneras, a renunciar a su afición. Naturalmente, eso crearía algunas fricciones con su “jefa de Estación” Su esposa pero eso era un tema aparte.
Seguir a trancas y barrancas con las dos era la solución más plausible en aquel momento aunque no la mas lógica… pero si loable.
La N seria la recién llegada. Algo nuevo con que experimentar. Pero tampoco estaba dispuesto a renunciar a su afición de infancia. Sin maqueta de H0 tenia que seguir con su afición pero ya con las ideas de buscar, en el futuro, algún lugar donde hacer correr sus composiciones de H0. No le era posible tener en casa, un piso de BCN, dos maquetas. Pero eso no era prioritario de momento.
Un día se compro una vieja lima N 1-3-2 en los encantes acompañada de dos vagones de la misma marca. Un coche correos y otro de pasajeros. Ambos 5000. Fue la que seria su primera composición semi real en N RENFE.
Y así empezó a abrirse paso la N en el corazón de Víctor.
La H0 sigue en su mente, naturalmente. Pero a lo largo de los años, la prioridad, si es que se le puede llamar así, a reemplazado el tamaño.
Su jefa de estación, reaccionaria a todo tren también le ayudo en ello.
Descubrió el proyecto frustrado un día que limpiaba la habitación. Ella que creía haberse librado de la afición de su marido con el desguace de la anterior vio que aquella escala ocupaba mucho menos espacio que la otra. Cuando se fijo detenidamente en el diorama no lo dudo dos veces al tomar partido por el.
La maqueta de H0 jamás se volvió a construir. Hubo un intento pero solo quedo en eso, un intento. Su mujer lo convenció para que siguiera adelante con la N. en cuanto a todo lo que se refería a la otra escala… también lo ayudo en eso y lo convenció para que se buscara una asociación.
En Barcelona y fuera de ella, en las cercanías, había un buen número. No le costaría mucho encontrar una a su medida. Una que coincidiera con su carácter.
Víctor siguió y sigue con su afición y ahora por partido doble. Sin dejar el H0 del todo, ya que apenas compra material.
Ha completado, a través de los años, el diorama con piezas sueltas que ha ido comprando allí y aquí. Pero como todos sabéis, una maqueta nunca se termina. Sigue trabajando en ella y además, y esto es lo mas increíble, una persona tan independiente como fuera él, colaborando en sus ratos libres, en los actos que promueve su asociación.
Es extraño ¿verdad? Las cosas que tiene el tiempo ¿Quién hubiera legado a decir que el calor, causante de la sed, fuera el responsable de un cambio de personalidad y de una… conversión?
Basado en un hecho real.
Badia4000.